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Me lo pidió un Amigo

Un amigo me pidió: Me gustaría mucho que te pusieras un vestido muy corto con medias negras y sin nada mas debajo. Después debes ir a un parque y buscar un banco donde estén sentados dos o mas viejecitos. Disimuladamente debes andar despacio y moviendo las caderas en dirección contraria a la de ellos para que puedan ver bien tu trasero. Antes de estar lejos de ellos agáchate como si fueses a colocarte un zapato, procura que se queden bien a la vista de ellos tus nalgas y mueve tus caderas al colocarte el zapato. Obsérvalos para ver lo que hacen, pon imaginación de tu parte y cuéntame todo lo que ocurra.

Y EL RESULTADO FUE: Hola es sábado por la tarde y me dispongo a contarte la experiencia de la exhibición llevada a cabo ayer por la tarde. Como te dije, no tenia un vestido corto, como tu me habías pedido que me pusiera por lo que me decidí por un traje de chaqueta marrón, con falda corta, medias de liga color carne y una camiseta blanca, ajustada, y que marcaba perfectamente mis pezones pero sin gran escote, como te comente si enseño por abajo no me gusta enseñar por arriba, me parece de mal gusto; y parece que tu estabas de acuerdo conmigo, y, por supuesto, sin ropa interior. A las siete de la tarde cerré la oficina y fui a buscar el coche. Como te dije llovía por lo que decidí hacer la exhibición a ultima hora de la tarde y en un centro comercial, como no me gusta hacer las exhibiciones en mi localidad me dirigí hacia otra situada a 28 Km. Cuando me senté en el coche procure que la falda quedara lo mas subida posible para que desde los autobuses públicos que pudieran estacionar junto a mi en los semáforos hasta la salida de la autopista y que los pasajeros pudieran ver claramente el final de mis medias de liga y te puedo asegurar que al menos dos de ellos si pudieron verlo porque yo procuraba parar el vehículo cerca de alguna ventanilla con hombres, uno puso cara de asombro, y otro me sonrío y guiñó un ojo, además había abierto la chaqueta para que se pudiera notar la dureza de mis pezones bajo la camiseta. Después de media hora, aproximadamente, de viaje llegue a un centro comercial de cuatro plantas, con escaleras automáticas y ascensores panorámicos. Al bajarme del coche procure subir todo lo posible la falda, lo justo para que no se viese el borde oscuro de las medias al final donde se ajustan a la pierna, queda mal que se vea al caminar. Las medias las compro de la talla grande para permitirme llevar faldas muy cortas ya que así me llegan casi hasta la ingle. Inicie un lento caminar por entre los coches, comprobando que efectivamente, no se viera la marca, previamente había ensayado en casa los movimientos a realizar para saber exactamente lo que enseñaría. Como no quería llamar excesivamente la atención, no era el objeto de esta exhibición, decidí tomar el ascensor panorámico exterior que parte directamente desde el parking hasta la cuarta planta, donde se encuentra la zona de los cines. Mientras esperaba el ascensor notaba como creía la excitación en mi, notaba como se endurecían los pezones llegando incluso a dolerme con el contacto de la chaqueta, mientras esperaba llego un matrimonio con un niño, yo simulaba estar distraída pero por el rabillo del ojo observaba como la pareja intercambiaba una mirada, la de él de agrado mientras que la de ella era de desaprobación viendo como él me miraba. Al final llego el ascensor y yo pase al fondo mirando hacia la calle, por el reflejo del cristal observaba como el marido, en cuanto que su mujer se despistaba no dejaba de mirarme las piernas. Se bajaron en el primer piso y yo continúe, afortunadamente sola, hasta el final, lo que aproveche para tranquilizarme ya que las miradas continuas que me dirigía la esposa sobre todo al salir me habían puesto en exceso nerviosa, tanto que falto poco para echarme atrás. Por fin llegue al cuarto piso y respirando hondo me dispuse a abandonar el ascensor. Caminando lentamente, moviendo las caderas insinuantemente, inicie la busca y captura de los que debían ser objeto de mi actuación, el cuarto piso, al igual que el resto excepto la planta baja, es una especie de pasillo alrededor de un gran hueco de cuatro plantas por donde circulan los ascensores y las escaleras y que acaba unos sesenta metros mas abajo en la planta 0, esta rodeado de una barandilla acristalada con bancos y plantas y cerrándolo diversos tipos de negocios, hamburguesería, cervecería, heladería, pizzería, cines, quiosco de golosinas, etc., había poca gente, seguramente porque se acababan de iniciar las sesiones de tarde en los multicines..., notaba como los empleados, sobre todo masculinos de los negocios me seguían con la mirada, la verdad es que cuando me veía reflejada en los cristales o espejos la imagen que veía era espectacular, parecía una ejecutiva, con traje de chaqueta y una falda supercorta, mostrando mis piernas hasta casi el infinito y moviéndome suavemente sobre los zapatos de 6 cm. de altura, decidí asomarme a la barandilla acristalada para ojear la zona del piso 3, esperando encontrar lo que estaba buscando. Por el rabillo del ojo pude ver que el dependiente del quiosco de golosinas había salido a la puerta para observarme y decidí hacer una prueba, la barandilla tenia un apoya-pies de acero sobre el que puse mi pierna derecha, notando claramente como con ese movimiento mi falda subía lo justo para mostrar el final de mis medias y el comienzo de piel de la parte libre de ellas, se notaba claramente que llevaba medias de liga, vi como el dependiente se removía inquieto y buscaba una mejor posición para observarme, yo sabia perfectamente que todavía no se me veía nada pero a poco que me moviera la falda subiría un poco mas y podría mostrarle una estupenda visión lateral del inicio de mi trasero y quizás algún pelo de mi coñito; mientras observaba la planta inferior decidí inclinarme un poco sobre la barandilla para ver los pasillos laterales, ¡si!, en un lateral me pareció ver a tres personas sentadas en un banco, cerca de las escaleras de bajada, me incline un poco mas y efectivamente, eran tres personas, dos hombres y una mujer de entre 60 y 70 años, ¡ese era mi objetivo!. Me puse tan contenta que me olvide del dependiente y al inclinarme mi falda subió aún mas, la tenia justo por debajo de las nalgas mostrando el inicio de estas y ya completamente subida, rápidamente dirigí mi mirada hacia el dependiente, el cual apresuradamente cambio la mirada y se puso a disimular observando el escaparate como si buscase o mirase algo, pero yo sabia que seguía mirándome por el rabillo del ojo, yo por supuesto me hice la despistada como si no hubiese notado nada y como no dándome cuenta de la exhibición que le estaba dando, disimuladamente mire hacia abajo y pude observar la posición de mi falda, estaba por encima de mi ingle y debía de mostrar claramente todo mi coñito, decidí enseñárselo al dependiente para ver su reacción y cual no seria mi sorpresa cuando al girar sobre mi pude ver que detrás mío a través de los cristales de la cervecería estaban los dos camareros mirándome, apresuradamente me estire la falda y me dirigí hacia las escaleras mecánicas, mentalmente me hice una situación de lo que habían podido ver y llegue a la conclusión de que me lo habían visto todo porque al inclinarme para ver el tercer piso y pendiente como estaba del dependiente del quiosco a mi derecha me había olvidado de todo lo demás y por lo tanto los camareros debían de haberme visto todo el trasero e incluso mi coñito por detrás, hay que tener en cuenta que estarían situados apenas a seis metros de mi, mientras que el dependiente del quiosco estaría a quince. Cuando estaba a punto de desaparecer de mi vista el cuarto piso gire la cabeza para ver que estaban haciendo y los pude ver como hablaban entre ellos sonriendo y haciendo gestos con las manos, ¡sin duda debieron de pasarlo bien!. Una vez en el tercer piso camine lentamente hacia mi objetivo, en esta planta había algo mas de gente, aunque tiene menos negocios, una bocatería, un local de maquinas tragaperras y recreativas, tres o cuatro negocios de jóvenes, de esos sin alcohol y un estanco. Mi objetivo se encontraba como a veinte metros al final de las escaleras y según iba llegando al final de ellas, notaba como me miraban fijamente los dos abueletes, ya había establecido mi plan: pasaría junto a ellos y después de andar dos o tres metros dejaría caer al suelo la carpeta llena de papeles que había cogido en la oficina y me inclinaría a recogerlos... Dicho y echo, caminaba lentamente, oscilando mis caderas, ellos no me quitaban la vista de encima, yo disimulaba mirando hacia los lados, llegue a su altura, los miré, vi como sus ojos relucían y me miraban, les sonreí y seguí caminando a los tres metros, me pare, intente abrir la carpeta para consultar unos papeles y se me escurrieron quedando desparramados delante de mi, lance un pequeño grito y me incline; me incline no me agache, sino que me doble sobre mi cintura y flexionando ligeramente las rodillas comencé a recoger los papeles, note perfectamente como la falda subió muchísimo, dejando prácticamente mi culo al aire, mas de lo que yo había calculado, oí como murmuraban algo, me puse nerviosa y me agache, fue peor... el movimiento aun hizo subir mas la falda, por lo que me quede prácticamente con la falda en la cintura, enseñando todo el culo, recogía los papeles todo lo aprisa que podía, oía los comentarios de los dos abueletes, ¡mira que culo!, le decía uno al otro, ¡esta buena la condenada!, le respondía el otro cuando de repente, oí va sin bragas!, creí el mundo se me caía encima, note como unos jóvenes desde el otro extremo daban la vuelta y me miraban, estaban viéndome el coño, me puse tan nerviosa que sin terminar de recoger los papeles, me puse en pie y pude verme reflejada en un espejo lateral, la situación era la siguiente, tenia la falda a la altura de la cintura por debajo de la chaqueta, estaba mostrándoles a los abuelos todo mi culo y a los jóvenes que ya se habían girado totalmente hacia mi todo mi coño, el empleado del quiosco no paraba de mirarme, la abuela me llamaba de todo, mientras le decía a uno de los abuelos que no me mirara, reaccioné lo mas rápidamente posible que pude y me baje la falda, me dirigí rápidamente hacia el ascensor que se encontraba apenas a diez metros y justo en ese momento pitaba indicando que llegaba y aunque la flecha indicaba que subía me metí en el, se bajaron dos jóvenes que me miraron y al girarme pude ver la cara de mala leche que tenia la vieja y la de asombro de los dos jóvenes que estaban recogiendo alguno de los papeles que me habían quedado en el suelo, se cerro la puerta y el ascensor ascendió a la cuarta planta, pulse el botón del parking y espere que iniciase el descenso, rogando que no parara en la planta 3. Afortunadamente bajo directamente al sótano, cogí mi coche y me fui a casa mire mi reloj eran las 7:49, había estado en el centro comercial apenas 10 minutos.

 

 

 

 

 

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